Buscar
  • rebé fernando valderrama

EL MIEDO

Actualizado: 2 jul



Parece para la gente algo que no merece dedicarle tiempo para alguna reflexión algo más detenido, no obstante la cima de nuestra existencia tanto como individuo y sociedad, esta marcada de forma indeleble por este tema que trataré a continuación, siempre teniendo por propósito que pueda ser comprendido mi planteamiento en esta cuestión, desde la única perspectiva como es el Kabalah.


Si bien no es mi intención dar una definición al respecto sino más bien describir en lo posible su fenomenología y su superlativa relación con el Kabalah.


Tengo la certeza de que todas las personas percibimos este asunto del miedo como algo ajeno a nosotros mismos, que no pertenece a nuestra naturaleza individual como ser existente, y por ende tampoco como grupo o sociedad. Que nos causa a cada cual un profundo conflicto interior con el solo hecho de padecerlo en algún momento, que nos descompone de manera tal que toda funcionalidad individual y cotidiana se ve afectada de manera significativa y creciente.


Quiero decir con esto y en palabras simples -no estamos hechos para el miedo, así como no estamos hechos para la oscuridad, ningún ser está hecho para vivir en el miedo como su estado natural, no pertenece, no es inherente a nuestra esencia como creatura.

Ciertamente cada individuo vivencia este fenómeno de distinta manera, intensidad y percepción, es decir, no percibe ni reacciona de una misma forma que sea común a todos los sujetos, sino que equívocamente en cada individuo.


El miedo es inequívocamente distinto de mi existencia, no obstante, puede condicionarla de manera diversa.


Todo sujeto está consciente de esta mal llamada "emoción", voy a llamarla de esta manera para referirme a la misma, aunque en estricto rigor no es una emoción, como lo puede ser un fugaz momento de alegría. Sino que cala muchísimo más hondo que una superficial y breve, más denso en su percepción, es la negación de cada uno de nuestros momentos más felices, saturando nuestros sentidos hasta el extremo de la inmovilidad, incapaz de distinguir una cosa de otra, donde la realidad se vuelve una masa sin forma, a la que no puede dar un orden inteligible, todo es confusión, y desorientación en tiempo y espacio.


Pues tenemos la capacidad, el sentido para percibir y más aún definir aunque pueda ser de manera difusa y poco clara, como una percepción vivencial solamente en la mayoría de las personas, -Tremor Gentium, el miedo de las gentes. En ningún caso poseemos alguna sensibilidad corporal de esta que denomino "emoción", que como ya dije no es tal, es decir, no tenemos el sentido del miedo de la misma forma que lo hacen nuestros cinco sentidos ya de todos conocidos.

Algunos han tratado de forzar sin sustento un sexto sentido genérico que supuestamente percibe aquellas sensaciones que los sentidos con los que estamos dotados desde que nacemos están imposibilitados de hacerlo; una suerte de sexto sentido multipropósito en el cual tampoco lo hallamos en su supuesto espectro de percepción; y si se inventara otro sentido más para sentir lo que los demás sentidos no hacen, sería exactamente lo mismo, el miedo no le sería perceptible.


Queda la pregunta como sabemos cual es la naturaleza del miedo y como podemos captarlo si sensorialmente no nos es posible, de qué manera lo captamos, entonces.


Peyorativamente, lo vivenciamos dentro de una cadena de acontecimientos presentes, no del pasado ni de cosas que aún son inciertas, que de alguna manera se retroalimentan unas de otras, cada evento por sí mismo puede potenciar otro en una escala progresiva que no es posible racionalizar en el momento, por el tiempo largo que se requiere para ello, sino que se internalizan avasallando a la razón y causando respuestas emocionales en un caos de amplio espectro.


Vanamente busca establecer las relaciones sin sentido, puesto que las emociones tiene un origen comprensible, se pueden explicar y plasmar de diferentes formas explícitas.

Cada una de las emociones que se sienten, no se puede vivir en el caos emocional permanente, destruyendo nuestro sistema nervioso, incapaz de conducir tal cantidad de estímulos emocionales yendo y viniendo sin ningún orden racional.


El miedo en cuanto fenómeno metafísico es intuitivo, e instintivo según sea el caso; la sicología como tal, tiene una manera de abordar este fenómeno, que es del todo racional, sin poder aceptar otra cosa afuera de un discurso académico, en cada situación puntual, tanto como en su conjunto, necesariamente racionalizará todas las variables posibles del fenómeno. En tal situación más que buscar alguna explicación en el conocimiento, será su objeto último, los efectos materiales, tangibles, cuantificables y manipulables, pasando al estudio de los usos dentro de una ingeniería social, donde efectivamente tiene un uso masivo, ante de imposibilidad de abordar otros planos que les pudieran ser de utilidad pragmática.


En esto último se puede constatar con toda claridad, las implicancias éticas y morales en el campo antropológico y social.

13 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo