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  • rebé fernando valderrama

BUSCANDO EL KABALAH

Actualizado: 2 ago 2021


La expresión hebrea הדבר, cuya fonema es -Daber que significa "palabra" para que se pueda entender me refiero al lenguaje del כבל -Kabalah que significa "recibir", de este fonema hebreo deriva el término castellano "cabal" que dice de lo acabado no en el sentido peyorativo sino de perfección; claramente podemos decir con toda certeza que en su más preciso sentido castellano es de aquello que tiene por objeto formal la perfección y este es el contexto de la expresión en tanto castellano como en hebreo sin referirme exhaustivamente a un paralelismo anglosajón o latino, o bien griego, o en cualquier otra lengua.


Y a este místico saber, disciplina, o bien método, vamos a dedicar los años de vida que resten, a unos más, a otros menos dependiendo por supuesto de cuán joven pueda ser usted lector, o bien, cuán añoso; es en ambas situaciones que tienen de suyo ventajas y desventajas.

Los resultados que pudiésemos obtener de emprender esta carrera son más bien disímiles, impredecibles y con una infinitud de variables, que en el jamás de los jamases se podrían homologar los progresos de unos y otros de suyo subjetivos, sin posibilidad de pretensiones de objetividad como antítesis del Kabalah.


La primera cuestión que hemos recibido es respecto de este que se ha denominado “Arbol de la Vida” -עצ החים .

La primera información que recibimos proviene solo y tan solo de la fuente hebrea tal como lo sabemos en la actualidad y no otra fuente ni objetiva ni subjetiva, si bien las hay, no la hemos recibido de ninguna cultura históricamente conocida ni desconocida, sino sólo y tan sólo como nomenclatura, y que se sigue recibiendo desde el más alto de los cielos, vertido como recién prensado y refinado aceite sagrado en las cabezas de sus más devotos estudiantes.


Qué es el mentado "Árbol de la Vida" cuya imagen genérica en su forma ya nos habla en dos direcciones inequívocas, en un primer sentido desde la primera raíz a la última de sus ramas, hasta la última de sus hojas, y a su vez, de la última de sus hojas, y sus ramas, o la primera de sus hojas hasta la última de sus raíces, como analogía del fluir de aquello que entra en el ser, o bien, de aquello que sale del ser; estableciéndose la premisa con una luz maravillosa y cegadora las dos vías esenciales del Kabalah.


Hoy en día existe un malicioso eclectisismo a este respecto, habiendo sido mezclado con elementos impuros, ajenos como son el tarot, el yoga, cuanticismo energético, magia de toda clase, agorismos, horóscopos, chamanismos, santería, prácticas siniestras, lecturas de manos y un sinnúmero de estas cosas artilúgicas y parafernalias orientalistas que nada tienen que ver con la disciplina espiritual y mística en estudio como es el Kabalah.

En una palabra, Kabalah es un método que se remota miles de años en el pasado, es creencia del autor que esta surge creada en el silencio mismo de lo que se denomina -עצא החים y enseñándole Adonay a más nadie que a Edam, en el secreto de esta su más sublime creación, que tiene tan sólo por destinatario a Edam en cuanto creatura y a su vez muchísimo más que creatura, de tal suerte que excluye a todas las demás, y asimismo a todo aspecto de la creación.


Por lo tanto, el Kabalah y el Árbol de la Vida son el uno para el otro, inseparables de tal manera que no es posible referirse a uno de ellos sin referirse al otro, en una palabra es un sentido de identidad, siendo por ontomasía, el Kabalah su lenguaje y en este último sentido son uno y el mismo, en cuanto no compuesto por dos entes equívocos o diversos de suyo creados.


No obstante, se manifiestan de infinitas formas e infinitas maneras.


Entonces, como primera cosa tenemos el origen primero del Atze-Hexim que no es otro que -La fuente inmanifestada, o bien, -La fuente inconocible desde donde mana el ser de todas las cosas y seres que existen que verifican la existencia, o sea, -El ser absoluto, o bien, Elohim bendito sea, asimismo entendido como absoluto dando sentido a la pluralidad de la expresión superlativa en su cualidad de vastedad, inconmensurabilidad, ininteligible a la razón, o bien, el ser último de acuerdo al contexto meditativo en que se encuentre.


El -Daber, la palabra eficaz, la palabra viviente, el lenguaje, que no es la mera expresión idiomática común en una cultura particular, sino más bien que lleno de eficacia y de vida, es lenguaje vivo, viviente, por tanto, conciente de sí mismo, que baja de los mundos superiores, desde el más elevado de los mundos superiores, léase -La fuente inmanifestada mediada por la realidad de el -Keter y que se va verificando en cada subsiguiente mundo a donde desciende y desde allí a los subsiguientes mundos inferiores por las vías esenciales del -Árbol de la Vida del conocimiento del ser individual, su comunicación con el mismo, vivificándolo eficazmente y perfeccionándolo a niveles existenciales que no podemos siquiera describir de manera frugal

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